martes, 19 de mayo de 2026

Caer no es perderse

Es llegar a la única patria que el fuego puede habitar. Cabanel pinta al ángel con los ojos vueltos hacia lo que ya no es suyo, y Dvořák hace rugir las cuerdas como quien recuerda una tierra que sus pies ya no pisarán. Ambos nos dicen lo mismo: el desterrado no llora su caída — la convierte en música, en luz, en forma.



Recorte de El Ángel Caído - L’Ange déchu (detalle), 1847

Alexandre Cabanel

Óleo sobre lienzo

Musée Fabre, Montpellier, Francia





Caer no es perderse

Es llegar a la única patria que el fuego puede habitar. Cabanel pinta al ángel con los ojos vueltos hacia lo que ya no es suyo, y Dvořák hac...