La introducción, para entendernos un poco
Ante todo me cabe señalar que para dar respuesta a tal cuestionamiento, que con el transcurrir de los años fue objeto de los más arduos análisis, empezando en la segunda revolución industrial, hallándose en el año 1850 aproximadamente, cuando tal evento se realizó en total diferencia y de región descentralizada que la primera, ya que ésta fue solamente en un país, que en dicha época poseía el nombre de Gran Bretaña, hoy el Reino Unido. Sin embargo, al siglo XIX y al año ya mencionado, tuvimos una revolución tecnológica, científica, social y económica en países que se convertirían desde ya en potencias mundiales: Europa Occidental, Japón y Estados Unidos, es en éste último donde argumentaré el contenido del siguiente ensayo. Por que al hablar de una “administración científica” o “ciencia de la administración”, expresión con que nombraré de aquí en adelante el cuestionamiento que encierra el encabezado esta página.
En primer lugar, es inevitable mencionar a Frederick Winslow Taylor, ingeniero mecánico, pionero en querer demostrar que la administración es una ciencia, bajo el nombre de su publicación titulada Principles of Scientific Management (Principios de la Administración Científica) en donde teoriza tal título. Considerado hasta nuestros días como el Padre de la Administración Científica, Taylor, bajo métodos científicos, define la “mejor forma” de hacer un trabajo. Seguramente todos sus postulados son el resultado de haber trabajado en la Midvale y Bethlehem Steel, compañía de su natal Pennsylvania dedicada al acero y por tanto a la gran demanda de mano de obra durante éstos años (1867 en adelante), Taylor vio y experimento muchos errores a los cuáles el estaba seguro tener la solución.
Luego, en segundo lugar, y no me nos importante, será necesario la mención de los esposos Gilbreth (Frank y Lillian Gilbreth), él un estudioso en Administración Científica, luego de haber dejado la carrera como experto en materia de construcción. Ella psicóloga de profesión y la primera persona realmente considerada como psicólogo organizacional o industrial, añadiendo que también fue una de las primeras mujeres en ocupar un Ph.D. (Filósofo Doctor). Ésta pareja de genuinos investigadores y conocedores de la administración son la ayuda necesaria para ver de que parte de la historia proviene la administración como ciencia. Seguramente, como muestra de ser maestros de la eficiencia, es que se publica la obra representativa de su familia compuesta por doce hijos, Cheaper by the Dozen (Más Barato por Docena) escrito por sus hijos Frank Bunker Gilbreth Jr. y Ernestine Gilbreth Carey, en donde queda claro el estudio de tiempos y movimientos en grandes organizaciones, y en este caso, grandes familias.
Es oportuno, también, definir, mas no describir o descomponer, palabras como administración, ciencia y de seguro al final de éste escrito, la “administración científica”.
¿La Administración ‘una ciencia’?
Puede sonar crudo y agresivo decir que la administración realmente no tiene una fundamentación epistemológica, más duro aún, que sea tan solo un arte o técnica como lo definen autores de renombre internacional y de antaño, tal es el caso de Stephen Robbins, según el cual, la administración es el proceso de llevar a cabo actividades eficientemente con personas y por medio de ellas.Por su parte,Henry Fayol, padre de la administración moderna, quien indica que “administrar es prever, organizar, mandar, coordinar y controlar”, ofrece una mejor cuasi-definición que la de Robbins, aquí se entiende que no solo son actividades tal cual, sino un proceso administrativo en el cual están contenidos diferentes características que componen dicha, y lo repito, cuasi-definición, a ello me refiero de tal manera por que tan solo están describiendo la administración o en todo caso descomponiendo la palabra en varias argumentando que es un procedimiento de actividades.
Días anteriores a éste, retorne a una fuente estudiada en el pasado, el material llamado Fundamentos de la Administración de Coulter y Robbins, de quien ya sabemos la definición de administración, también recordé al Decano Jorge Angulo, quien precisamente indicó, y con quien estoy de acuerdo, que las definiciones (o en todo caso descripciones) estaban erradas, ya pasadas de su esencia en la antigüedad y que incluso estaban limitadas a un punto laboral o estrictamente organizacional. Que sin embargo la administración era una “técnica” (otra vez mencionada) que existía en desde ya hace muchos siglos antes de Cristo y no se fraguó alrededor de la segunda revolución industrial, o la primera. Los egipcios o los incas ya administraban, ello conlleva a expresar la administración se encuentra regada en la realidad y se puede aprender con el día a día, además que el profesional de la carrera académica, egresa de la universidad con las pautas y técnicas para “aprender” a administrar, es decir, el estudiante no egresa sabiendo administrar, sino con la técnica o hasta arte para hacerlo. Eso no quiere decir que en tal tiempo la administración era científica. Pero entonces que una disciplina, o en este caso, técnica, sea considerada ciencia como tal, deberá reunir características para ser epistemológica y considerársela como tal.
Es además pertinente decir que Taylor utilizó métodos de ingeniería, al igual que estudios en tiempos, movimientos, selección de obreros, métodos de trabajo incentivos, especialización e instrucción, de los cuales establece y generaliza principios y normas que se mostró funcional y se obtuvo mayor rendimiento en lugares donde se utilizó este taylorismo.
Pero… ¿Cómo una ciencia es ‘realmente’ una ciencia?
Es necesario enumerar las siguientes características de una ciencia, en tanto la administración cumpla con ellos, ésta será considerada como ciencia, sin embargo la rigidez con la que se maniobra cada una de las siguientes, es a su vez impropio de la administración, del cuál la duda por el cuestionamiento en título principal aumenta mucho más.
1. Tiene un objeto de estudio.
A partir de un objeto de estudio, una ciencia tiene un ‘algo’ en el quehacer para ser considerada de fundamentación epistemológica, sin embargo, se comprende que dentro de él hay un objeto formal y un objeto material. Entonces ¿Cuál, para cada uno, es el objeto de estudio de la administración?, es primordial identificar que el objeto formal es lo ideal y el objeto material, lo material tal cual al que se dirige. Si, por ejemplo, la conducta humana es el objeto material de la ética, el derecho y la psicología, pero aún así, todas comparten algo distinto, que las hacen diferentes, o incluso ciencias diferentes, por que entonces serían ciencias iguales con diferentes nombres y habría una inconcordancia tremenda. Eso que diferencia dichas ciencias, también en cuestión si lo son, sería el objeto formal que indica el estudio desde un punto de vista diferente para cada una. Y, entonces, si tendríamos un objeto material para la administración, ¿cuál sería su objeto formal?. En tal medida es complicado responder tal pregunta, más aún, si se define dirección o planificación o control o cualquier otra ‘componente’ descriptiva de la administración, no se estaría tomando como objeto material ninguno de ellos. Sin embargo, podría tomarse, en el caso de la administración de fundamentación epistémica, a otros componentes ciencia como uso para un método científico, sean ciencias o no ya que ello constituiría otras interrogantes, pero dentro de dicha fundamentación podría estar la economía, antropología, sociología, derecho, estadística, psicología y otros.
2. Usa el método científico.
Probablemente ésta sea una de las características más representativas de una ciencia, al usar el método científico, se esta declarando que tal procedimiento califica al objeto y sujeto como entes de ciencia, sin embargo, y como se mencionó en la parte final del punto anterior, es posible que pueda utilizar el método científico en la administración, pero cuando tal ‘ciencia de la administración’ sea compuesta (y dentro de ella se usen) por otras áreas, de carácter científico para ‘experimentar’ con el objeto formal, en el caso de que se determine tal hecho.
3. Generalizasus resultados.
Llamando, otra vez, a Taylor, es claro que si se pudo experimentar, por ejemplo, con un método sistemático de dirección para reducir los tiempos de producción entre una operación y otra para obtener mejores resultados, éstos podrán ser generalizados a nivel empresa. Es claro también saber que se puede utilizar el método científico para evaluar y tomar decisiones, ya que ello indicará la mejor decisión con precisión y resultado a generalizar de ser exitosa. El problema se encuentra en que el tiempo merma, y en negocios de administración es algo que no se puede desaprovechar. El administrador científico será tal en tanto quiera serlo y usar el método, ya que eso significará resultados en forma de efectos beneficiosos para aumentar el conocimiento en la rama de la administración o ser usado a nivel negocio.
4. Su fin es el conocimiento.
Hace poco deseaba saber si alguien ya había tratado tal tema, el de si la administración es una ciencia o no. Empecé, como gran parte de mi fuente de información, por internet, encontré el generoso y vasto blog de publicaciones del Dr. Cuauhtémoc D. Molina García, de quien, ante todo, analicé el perfil académico para poder analizar una publicación titulada “¿Es la administración una ciencia o solo es una actividad científica?”. Efectivamente el doctor había estudiado Administración en la Facultad de Administración y Contaduría de la Universidad Veracruzana en el estado del mismo nombre, en México, reconocida por muchas de sus investigaciones y ocupando el puesto cinco en el ranking nacional de universidades mexicanas, ello da fidelidad y seguridad en conocimiento del artículo publicado ¿o no?.
Es necesario mencionar que como él indica en un ejemplo, la Mecatrónica es el resultado reciente, muy nuevo, de la unión de Mecánica y Electrónica que en un fin de especialidad y acorde a los nuevos paradigamas (si se me permitiera usar tal expresión) epistemológicos nuevos también, ésta tendría un valor científico. ¿La unión de especialidades para resultar en uno nuevo y poder acaso resultar en ciencia?, éste sería el caso de la ¿Ciencia de la Administración? O simplemente una administración científica. Si bien la actividad de administrar se encuentra exactamente en el seno de la organización, entonces podríamos decir que la administración estaría en forma de ciencia reguladora para proveer conocimiento. Una palabra más exacta, desde esta modesta perspectiva de estudiante, sería la de normativa, en tal caso estaríamos a merced de que la administración como ciencia normaría la organización, como ya dicho antes, en procedimientos, técnicas y hasta tecnología social. En tal caso nos dirigimos a que la ciencia sí generaría conocimiento como fin último, sin embargo, y de nuevo, en la medida que los administradores deseásemos hacer administración científica para los nuevos tiempos.
5. Posee cuerpo teórico propio.
Nos referimos como cuerpo teóricoque pasa a conocimiento establecido que no ha debido ser predicho por ninguna otra teoría, y en todo caso, ciencia establecida, es claro delimitar lo que abarca principalmente la administración, muchos autores han determinado que tal cuerpo se fundamenta en la organización, de nuevo, el componente-característica de la administración. Pero entonces podríamos decir que la administración es hija de la empresa y no al revés, que al transcurrir los años se ha delimitado un objeto, un fin y cuerpo teórico del cual es dueña la administración como ciencia. Además inferir que la administración en dirección, como lo reduce H. Fayol, a la preocupación de dedicar el tiempo casi completo a mejorar las áreas administrativas desde la vida académica universitaria es netamente teórica, el conocimiento se va formando al recurrir a las enseñanzas casi empíricas del pasado que precisamente fueron de aplicación experimental.
6. Posee terminología propia.
Con respecto a la literatura administrativa, la existencia de palabras y composición de las mismas se hacen vastos mencionar. La terminología propia que posee la administración, por haber nacido en tales revoluciones industriales indicadas párrafos antes, son de origen inglés y por su parte, de origen griego o latín. Pero vayamos al origen real de muchos términos usados hoy en día incluso en un español claro y perfecto, el inglés salta como queriendo hacerse notar, y justo dar el crédito conveniente para tal ya que términos en inglés, aún traducidos al mejor español, no significan igual. Por el cual es necesario mencionarlo en inglés para tener una comunicación efectiva y fluida de un administrador a otro, como es en el caso de Comercio Internacional por ejemplo. La ICC por sus siglas en inglés o CCI en español (Cámara de Comercio Internacional) determina en la Publicación 560, de las tres que ha tenido, el uso de INCOTERMS (International CommercialTerms), traducido, Términos Internacionales de Comercio, en donde se definen palabras y abreviaturas de las mismas para una mejor comunicación entre un comprador y vendedor.
INCOTERMS es una clara muestra de que la administración posee terminología propia. Muchas organización gubernamentales emiten glosarios de terminología básica, para definir palabras y lo que significan en un entorno específico. Aún así la administración pública no difiere tanto de la administración como tal, ya que es tan solo una especialización de la actividad.
Conclusión para una fundamentación epistémica.
Como al inicio del cuerpo de éste breve ensayo expresé que sonará frívolo el decir que la administración no tiene base epistemológica y que tan solo se reduce a una actividad, a un arte, una técnica. Sin embargo no puedo negar que la realidad es tal que basta con analizar una definición correcta y concreta de la Administración para darse cuenta que es una disciplina con un vació científico. A esto hay que añadirle que la administración, desde siempre, ha existido, incluso desde que el neandertal usaba criterios para cazar mamuts o simplemente cazarse entre ellos por un canibalismo casi normal.
¿Qué haría ciencia a nuestra quehacer académico entonces?, la respuesta no esta en la misma palabra (‘administración’) sino en el que ésta es una base para poder abrir paso a una “Ciencia de la Administración” o si cabe el término “Administrología” (bien, un etimólogo podrá definirlo mejor).
Hacer ciencia en administración en la medida que se usen otras para poder usar el método científico en toma de decisiones, procesos y hasta selección de capital humano. En el que la administración se convierta más exacta y que el académico entienda que hará ciencia a la administración mientras sea científico el procedimiento y no entre en conflicto con las características epistémicas detalladas y mencionadas líneas arriba.
Por Omar Maras