Pero ¿qué son los incentivos fiscales?, como lo indican Jiménez y Podestá (2009) constituyen instrumentos por medio de los cuales se busca afectar el comportamiento de los actores económicos a un costo fiscal limitado. Otra definición más socioeconómica indica que es un aliciente o estímulo en forma de reducciones o exenciones en el pago de ciertos tributos que se concede a los sujetos pasivos de dichos tributos para promover la realización de determinadas actividades consideradas de interés público por el Estado (Economía48, 2009). En este caso se comprenderá, para el presente artículo, precisamente de las exoneraciones tributarias para determinadas actividades. Los cuales tienen la siguiente tipología según el Ministerio de Economía y Finanzas (2003):
• Exoneraciones del pago de impuestos (total o parcial) o reducciones en las tasas.
• Créditos tributarios (por ejemplo para investigación y desarrollo o para vivienda).
• Diferir el pago del impuesto, con un subsidio implícito por ello.
• Depreciación acelerada para gastos de capital y otros costos significativos.
Dichos incentivos en nuestro país están íntegramente dirigidos a empresas de cualquier sector, desde el energético minero hasta la producción agrícola y ambiental, sin embargo no existe un ambiente claro del desenvolvimiento del sector cultural como beneficiarios de éstos incentivos, una muestra clara de ello es que en el año 2009 la entonces congresista aprista Luciana León propone la Ley de Mecenazgo Cultural, la cual indicaba literalmente: “Los donantes pueden deducir como gasto el cien por ciento (100%) del importe donado, siempre que dicha deducción no exceda del quince por ciento (15%) de la renta neta de tercera categoría...” (Lizarzaburu, 2012).
Toda ley que indique exoneraciones tributarias tiene que ser aprobada también por el Ministerio de Economía y Finanzas, ya que constituye una entrada menos al tesoro público, sin embargo tal ente nunca se pronunció ante esta propuesta legislativa. De aquí se puede concluir que desde tal año hasta hoy poco se ha avanzado con el incentivo de los Gobiernos a empresas y organizaciones privadas o públicas que produzcan actividades y otros productos culturales.
Por otro lado, analizaremos la variable del apoyo de las empresas privadas, al sector tratado en el presente escrito. La Responsabilidad Social en Cultura en nuestro país todavía es un ámbito bastante joven, ya que desde el pasado hubo el apoyo de la Empresa Privada a producciones culturales, sin embargo no ha sido normada para que ambos agentes de interés (empresa privada y productor cultural) sean beneficiados, uno por aportar al patrimonio inmaterial cultural de nuestra región mayormente andina y el otro por apoyarla como responsabilidad sobre la comunidad en la que trabaja.
Por ello es que es difícil cuantificar la falta (o exceso) de apoyo de la empresa privada peruana al sector cultural, por lo cual se usarán datos mixtos (cualitativos y cuantitativos) para poder medir su relación con el sector cultural. Uno de los primeros foros internacionales que en nuestro país se ha abordado el tema, fue el de ‘Responsabilidad Social en Cultura’ realizado el 24 y 25 de enero del 2011 en el Centro Cultural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, organizada por la Asociación Cultural Arena y Esteras, así como con el apoyo de la asociación civil Tándem (CulturaPerú, 2011).
Las variables que suman o restan
Las variables que se explicaron en la introducción estarán siendo analizadas por lo tanto tendremos una manera de relacionar las dos variables explicadas en relación directa e impacto con el sector cultural, como se observa en la figura 1:
Así podemos observar que la investigación exploratoria actual que pretende explicar la situación actual entre el apoyo del Gobierno (variable incentivos fiscales) y el apoyo de la empresa privada (variable apoyo de la empresa privada), mediante un trabajo de investigación documental, tal y como se explica en la metodología.
Como se había mencionado líneas arriba, respecto a las leyes que promueven los incentivos fiscales (o exoneraciones tributarias, en su defecto), no han podido ser impulsadas eficientemente, como fue el caso de la Ley del Mecenazgo Cultural, que sigue sin vigencia por el poco interés del MEF y en general del Estado Peruano.
En todo el mundo el Perú es reconocido como un pueblo con un valioso patrimonio cultural y costumbres ancestrales que se mantienen hasta hoy, sobre todo en toda la franja andina de la región peruana, así mismo es sinónimo de una de las maravillas modernas del mundo: Macchu Picchu; cuna de la civilización latinoamericana y preponderamente en Suramérica. Sin embargo esto no ha calado los estatutos de los altos manos administrativos públicos. Un ejemplo claro de esto son: Campoy es una huaca monumental y espectacular de casi mil años de antigüedad. Punchauca fue la primera hacienda de Lima y en sus salones se definió la suerte de la independencia del Perú. El Mirador de Ingunza es una de las piezas más finas de arquitectura colonial en la capital. Son tesoros que nos pertenecen a todos. Sin embargo, están en riesgo de desaparecer; así lo da a conocer Javier Lizarzaburu (2012), columnista de El Comercio.
Así, los incentivos fiscales también son conocidos como gastos tributarios por la correspondencia de ‘restar’ al ingreso de la renta nacional. En e1 gráfico 1, se puede observar los gastos tributarios en Latinoamérica, en siete años, lo que indica los incentivos fiscales emitidos por los países que representan un porcentaje del PBI nacional total. Como claramente se puede observar, los mínimos gastos del Perú han sido menores, pero en crecimiento. Aunque éste grafico agrupe a todos los sectores beneficiarios de los incentivos fiscales, es evidente que la cultura organizacional de apoyar a la empresa siempre ha sido mínima en el Perú.
Los incentivos fiscales (o gastos tributarios) en el Perú constituyen en gran medida por tipo de exoneración, en el caso del sector cultural. Los Puntos de Cultura, por ejemplo, una iniciativa del Ministerio de Cultura inspirada en el programa brasilero del mismo nombre que ha permitido, en ese país, el impulso y fortalecimiento de más de 3,500 organizaciones culturales que trabajan con poblaciones vulnerables a través del arte y la educación, contribuyendo a la inclusión social, la difusión de sus expresiones culturales y el empoderamiento ciudadano; así lo indican en su sitio web el Ministerio de Cultura (2011). Ha sido beneficiaria con éste tipo de incentivo fiscal, evitando cobrar el impuesto a la renta a los organizadores, asociaciones y demás que trabajen con cultura indigenista y poblaciones vulnerables. En el gráfico 2, se puede observar la ponderación de los tipos de incentivos fiscales, en la cual se puede comprobar que se han hecho 6 mil millones de gastos tributarios aproximadamente.
Lo que sí resalta en todos los datos observados en el gráfico del Instituto Peruano de Economía, es el mínimo crédito para financiera actividades de índole cultural que se da a éste sector. El cual se analizará en las conclusiones como una recomendación.
En el extremo del apoyo de las empresas privadas al sector cultural, la Responsabilidad Social Cultural (RSC) atravesó por un tema de ‘moda’ ya que las primeras muestras de apoyo fueron de una forma de acallar la ‘culpa’ de empresas grandes, resaltan sobre todo empresas mineras y así mismo el apoyo sobre todo a organizaciones sin fines de lucro; como es el caso de PetroPerú como patrocinador principal de la Feria Internacional del Libro de Lima, así se indica en una nota de prensa (PetroPerú, 2014). O la empresa Telefónica del Perú con los principales eventos y proyectos culturales como el Qhapaq Ñan y otros proyectos, con apoyo logístico o comunicacional. Hoy en día, con la normativa vigente de Responsabilidad Social, el apoyo va creciendo enormemente.
En el suplemento de negocios Portafolio de El Comercio (2015) se publicó que gracias a una encuesta de GlobalResearchMarketing, para el año 2013 tan solo el 26% de empresas, indicaron que poseían programas de RSC. Para el siguiente año, en el 2014, el 58% indicó que su empresa ya las implementaba. Pero, más aun, el 98% indicó que se trataba de un tema entre relevante y muy relevante. Ésta es una clara muestra del apoyo lento pero en crecimiento del apoyo que entrega las empresas privadas a organizaciones culturales, sin embargo la mejora en el Gobierno no es clara para promover una Responsabilidad Social Cultural.
Lo que sí es certero es que ésta tarea fundamentalmente les corresponde a grandes oligopolios en nuestros país y toda Latinoamérica, quienes poseen la capacidad de presupuesto económico para destinarlo a preservar el patrimonio cultural inmaterial de forma que éstas también se vean beneficiadas con el aumento de ventas gracias a una mejora en el la imagen institucional de cada una de las empresas. En la figura 2, se observa la porta de la revista cultural Copé, instaurada por PetroPerú en 1970.
Por los datos obtenidos, se ha obtenido que el crecimiento del apoyo de ambos agentes, empresa privada y Gobierno, está en proceso; su legislación actual no permite más apoyo de lo usual. Según los resultados de Global Research Marketing, la gran parte de los empresarios son conscientes de que la Responsabilidad Social Cultural es más una necesidad como la de cualquier otro insumo que use una empresa. Además que ayuda a alinear la cultura organizacional de los integrantes de las empresas que integren la RSC.
Por el lado del Gobierno, el MEF requiere darle importancia urgente a las necesidades del Ministerio de Cultura, quienes están construyendo una estructura de impulso social cultural sostenible.
Conclusiones
Es evidente la impresión apreciativa hacia la cultura andina peruana que tienen los extranjeros, aunque no sea al mismo nivel desde adentro, desde los mismos ciudadanos. Existen muchos monumentos y patrimonio inmueble en cada rincón del país que ahora el Ministerio de Cultura, un ente recientemente nuevo, trata de recuperar, sin embargo la actividad de preservar tal patrimonio no solo corresponde a éste ministerio, el MEF es un actor clave por el desembolso o análisis de transacciones financieras para los incentivos fiscales que se pudieran ofrecer a las organizaciones empresariales y culturales con el fín de estimular el aprecio así mismo de la cultura ancestral peruana así como contemporánea.
El MEF necesita incluir entre sus políticas, otras nuevas que permitan revalorar la parte inmaterial de la sociedad peruana, su cultura. Para así, en coordinación con otras instituciones de la Administración Pública, se pueda reforzar el trabajo de los entes cuidadores de la cultura.
Referencias
- CulturaPerú, (2011). Foro Internacional: Responsabilidad Social en Cultura. Recuperado el 5 de junio de 2016 de culturaperu.org/blog/responsabilidad-social-en-cultura.
- Economía48, (2009). La Gran Enciclopedia de Economía. Recuperado el 10 de junio de 2016 de www.economia48.com/spa/d/incentivo-fiscal/incentivo-fiscal.htm
- Hernández, R., Fernández, C. y Baptista, P. (2010). Metodología de la Investigación. Chile: McGrawHill Educación.
- Jimenez, J. y Podestá, A. (2009). Inversión, incentivos fiscales y gastos tributarios en América Latina. Serie Macroeconomía del Desarrollo. Santiago de Chile: CEPAL Naciones Unidas.
- Lizarzaburu, J. (2012). Cultura a la deriva: ¿Qué fué de la ley de mecenazgo?. Tandem Blog. Recuperado el 10 de junio de 2016 de tandem.pe/2012/cultura-a-la-deriva-que-fue-de-la-ley-de-mecenazgo/
- Ministerio de Economía y Finanzas del Perú, (2003). Análisis de las Exoneraciones e Incentivos Tributarios y Propuesta de Estrategia para su Eliminación. Lima: Apoyo Consultoría. Recuperado el 9 de junio de 2016 de https://www.mef.gob.pe/contenidos/pol_econ/documentos/Anali_incent_exoner_tribut.pdf
- Ministerio de Cultura (2011). Puntos de Cultura. Recuperado el 5 de junio de 2011 de puntosdecultura.pe/programa
- Portafolio, (2015). Un análisis sobre la responsabilidad social corporativa en Perú. Recuperado el 2 de junio de 2016 de elcomercio.pe/economia/peru/analisis-sobre-responsabilidad-social-corporativa-peru-noticia-1786795